Closing Guantanamo Bay: A Call For Executive Action

Español abajo

CHICAGO--Just twenty four hours before President Barack Obama was scheduled to take the stand to deliver his last ever State of the Union address, religious and nonreligious people alike gathered in cities across the nation (Chicago, Miami, DC, New York, and many more) to call for the final and immediate closure of Guantanamo Bay Detention Camp, a U.S. military prison located in Cuba containing people picked up in the early days of the “war on terror.” Many were captured in war-torn Iraq or Afghanistan, turned in by others after the U.S. offered cash rewards, raising major doubts about their actual participation as combatants. The detention center, now in its fourteenth year of business since the Bush Administration’s claim to end the “war on terror” in early 2002, still holds 93 prisoners, who have complained of being subjected to abuse and torture, which is against international law and always immoral.

 

Fourteen years after its inception, the center is still operational and still wasting money, time, and lives. As the president mentioned in his address last Tuesday, “[The prison’s] expensive, it’s unnecessary and it only serves as a recruitment brochure for our enemies.” The struggle with Guantanamo is not only the torture inflicted inside its walls, but the manner in which its inhabitants were put there. By labeling the alleged terrorists as “unlawful combatants” and not “prisoners of war,” the detention center was able to circumvent federal courts, denying many prisoners a fair trial. Further legislation passed in late 2015 has made it even more difficult for cleared detainees to be transferred out. The bill passed requires the Department of Defense to personally sign off and approve of each transfer from the facility, putting the time required to clear the prison at well past Obama’s time in office. Obama and Secretary of Defense Ashton Carter say they are trying their hardest to increase the number of transfers. The Republican-led congress, however, has shown no interest in transferring out or reviewing longtime prisoners for release via the camp’s Periodic Review Boards. And fourteen years later, the detention center still stands.

 

The only solution--as demonstrators around the nation rallied for--is to close Guantanamo Bay once and for all. The demonstrators in Chicago, operating under a coalition of  human rights groups, meet every week to raise awareness on these issues, spread the cause, and garner support from the public. The demonstration meets in downtown Chicago every Friday, 4:30-5:30 PM at the corner of Jackson and Dearborn.

 

CRLN recommends going to the National Religious Campaign Against Torture (NRCAT) website, which offers many ways to help the cause. The campaign offers a sample letter that petitioners can send to President Obama as well as a petition print-out to call for the closure of the site.

 

Hopefully, the momentum for the cause will grow. In the past two weeks, possibly due to the growing pressure to close Guantanamo, the prison has transferred out ten of its hostages. As recently released detainee Fahd Ghazy (brought into Guantanamo in 2002) said of the US government’s decision to imprison him, “I am not ISN 26. That is the government’s number. My name is Fahd Ghazy. I am a human being, a man who is loved and who loves.” The remaining 93 men in Guantanamo have similar sentiments, and if enough people join the movement, the site has a chance of closing within the year.

 

Written by Luke Burrows (CRLN Intern)

 

(Español)

 

Traducción por Marisa Leon Gomez

CHICAGO - A sólo veinticuatro horas antes de que el presidente Barack Obama estuviera programado para subir al estrado para ofrecer su último discurso del Estado de la Unión , personas religiosas y no religiosas por igual se reunieron en ciudades de todo el país (Chicago, Miami, DC, Nueva York, y muchas más) para pedir el cierre definitivo e inmediato del campo de detención de Guantánamo  , una prisión militar estadounidense ubicada en Cuba que contiene las primeras personas detenidas durante los  tiempos de la "guerra contra el terror". Muchos fueron capturados en la guerra en Irak o Afganistán, y fueron entregados por otros después que los EE.UU. ofreciera recompensas en efectivo, levantando grandes dudas sobre la partición real de los detenidos como combatientes. El centro de detención, ahora en su décimo cuarto año, abierto desde que el gobierno de Bush declarara poner fin a la "guerra contra el terror" a principios del 2002, todavía tiene 93 presos, quienes han denunciado abuso y tortura, lo que está en contra del derecho internacional y son siempre inmorales.

 

Catorce años después de su creación, el centro sigue operando y desperdiciando dinero, tiempo y vidas. Como el presidente mencionó en su discurso el martes pasado, "[la prisión] es cara, innecesaria y sólo sirve como un folleto de reclutamiento para nuestros enemigos." La lucha contra Guantánamo no es sólo la tortura infligida dentro de sus paredes, pero la manera en que sus habitantes fueron puestos allí. Al etiquetar a los presuntos terroristas como "combatientes ilegales" y no "prisioneros de guerra", el centro de detención fue capaz de eludir los tribunales federales, negando a muchos presos un juicio justo. Además la legislación aprobada a finales de 2015 ha hecho que sea aún más difícil para que los detenidos que han sido probados inocentes, sean puestos en libertad. El proyecto de ley aprobado requiere que el Departamento de Defensa firme y apruebe cada traslado de la instalación, poniendo el tiempo necesario para despejar la prisión, pasado del tiempo que el presidente Obama está en el mandato. Obama y el secretario de Defensa Ashton Carter dicen que están haciendo su mejor esfuerzo para aumentar el número de transferencias. El Congreso de mayoría republicana, sin embargo, no ha mostrado interés en transferir o revisar  los casos de los presos, quienes han estado allí por mucho tiempo, a través de las Juntas de Revisión periódicas del campamento. Catorce años más tarde, el centro de detención sigue en pie.

 

La única solución - como demostradores en todo el país desean - es cerrar Guantánamo de una vez por todas. Los manifestantes en Chicago, quienes operan bajo una coalición de grupos de derechos humanos, se reúnen cada semana para crear conciencia sobre estos temas, difundir la causa y obtener el apoyo del público. Los manifestantes se reúnen en el centro de Chicago todos los viernes, 4: 30-5: 30 pm en la esquina de Jackson y Dearborn.

 

CRLN recomienda ir a la página web de la Campaña Nacional de Religiosos Contra la Tortura (NRCAT), que ofrece muchas maneras de ayudar a la causa. La campaña ofrece un modelo de carta que los peticionarios pueden enviar al presidente Obama,  así como una petición que puede ser impresa  para pedir el cierre del sitio.

 

Con suerte, el impulso de la causa crecerá. En las últimas dos semanas, posiblemente debido a la creciente presión para cerrar Guantánamo, la prisión ha liberado diez de sus rehenes. Como el detenido, quien fue recientemente liberado, Fahd Ghazy (traído a Guantánamo en 2002) dijo de la decisión del gobierno de EE.UU. para encarcelarlo, "Yo no soy ISN 26. Ese es el número del gobierno. Mi nombre es Fahd Ghazy. Soy un ser humano, un hombre que es amado y que ama. “Los 93 hombres que quedan en Guantánamo tienen sentimientos similares, y si suficientes personas se unen al movimiento, el sitio tiene una oportunidad de cerrar en el año.