Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, Redadas migratorias y Discurso del Estado de la Unión

El mes pasado, dos días antes de que muchos celebraran Navidad, el Washington Post publicó un artículo filtrando el plan de la Administración de Obama para comenzar el 2016 con redadas de inmigración dirigidas a las familias centroamericanas que habían sido previamente ordenadas para ser deportadas. Con estas redadas como telón de fondo al discurso de anoche del Estado de la Unión, Obama también incorporo el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP por sus siglas en inglés), instando a los legisladores a que sea aprobado por el Congreso antes de que termine su mandato. La crueldad de estos esfuerzos paralelos por la misma administración de Obama no pasa desapercibida por nosotros en CRLN.

 

CRLN y  muchas otras organizaciones en el ámbito de los derechos humanos han estado trabajando para colocar en el centro de la conciencia y la discusión pública las realidades de los inmigrantes indocumentados, muchos de los cuales son parte de las millones de personas desplazadas después de la aprobación de acuerdos comerciales desastrosos como el TLCAN (o NAFTA por sus siglas en ingles) y el CAFTA. La Administración Obama ignora sus experiencias, en lugar propaga la idea de que la agenda de la TPP, basada en los modelos del TLCAN y CAFTA, es crear buenos empleos y elevar los estándares laborales y ambientales a nivel mundial. Sin embargo, incluso si dejamos de lado la historia y solamente miramos que el 90% de los 605 asesores comerciales provienen de empresas estadunidenses, ¿cómo podemos creer que los negociadores tienen la vida de gente trabajadora y no sus propios beneficios  en mente?

 

Para ser honestos acerca de la larga historia de los intereses económicos y políticos estadunidenses, sólo en América Latina, podemos ver que el TPP es consistente con las prioridades económicas de Estados Unidas, las cuales favorecen a grandes empresas a través de "desarrollo" internacional, la extracción de los recursos de otros países, y las olas masivas de  privatización en el sector público de otras naciones. En esta ecuación, gente trabajadora ha estado luchando por sus derechos y autonomía en un campo inclinado drásticamente en favor del capital privado.

 

Si bien hay capítulos del TPP sobre los derechos de los trabajadores, el medio ambiente y derechos de los consumidores, prácticamente no hay mecanismos coercitivos para mantener a los estados y las empresas en el cumplimiento de las normas, las mismas siendo inadecuadas y presentadas en el texto final del tratado. Mientras tanto, las corporaciones y negocios continúan teniendo el poder de demandar a naciones soberanas sobre leyes internas destinadas a proteger a los trabajadores, el medio ambiente, el acceso a la medicina o el derecho de los consumidores, si dichas leyes nacionales inhiben futuras ganancias corporativas.

 

El TPP extenderá la historia de disparidad de riqueza y la desestabilización social en las naciones más pobres, la creación de un ambiente que hace que sea difícil para que personas trabajadoras puedan sobrevivir. Muchos de los que arriesgan sus vidas para cruzar fronteras militarizadas en medio de una guerra brutal contra las drogas, no lo hacen porque es una opción razonable, sino porque lo ven como una mejor opción que vivir en las condiciones que amenazan sus vidas en sus propios países, las cuales han sido exacerbadas por las políticas económicas y militares de Estados Unidos.

 

Si el presidente Obama y la próxima administración quieren evitar ser hipócritas y demostrar preocupación real sobre  “ futura" inestabilidad y crisis en América Latina, la cual ayer por la noche el presidente Obama dijo que podría "alimentar la próxima ola de refugiados", deben desistir de apoyar políticas comerciales- respaldadas por empresas- como el TPP. Este tipo de tratados han probado una y  otra vez  que sólo han servido para empeorar las condiciones de vida para la mayoría en América Latina y que están directamente vinculados a la migración forzada y desplazamiento de millones.

 

Sabemos también que una manera de avanzar es crear un cambio inmediato y radical a las políticas y prácticas de control migratorio en Estados Unidos, terminando así alto niveles de deportaciones bajo la administración de Obama y el uso tácticas inmorales para control migratorio, incluyendo redadas en las casas y lugares de trabajo de inmigrantes, las cuales solo traen miedo y pánico a las comunidades de inmigrantes. Es nuestra responsabilidad moral detener las redadas y aplicar una moratoria inmediata de las deportaciones.

 

Este fin de semana pasado, fui a tocar puertas con Comunidades Organizadas en contra de la Deportación, CRLN, Centro Autónomo, Fight for 15 y muchos otros que querían crear conciencia en Albany Park, un barrio de Chicago especialmente vulnerable a la nueva ola de redadas de ICE. Golpeamos las puertas para decirle a la gente acerca de sus derechos (no tienen que abrir la puerta, pueden permanecer en silencio) y hacerles saber acerca del foro “Conozca sus derechos” el próximo sábado. Es fundamental que entendamos las causas originarias de la migración, hacer demandas a los legisladores a que no repitan errores, y luchar para mantener unidas a las familias que han sobrevivido tanto  después de huir de condiciones desesperadas.