Gráficas de Resistencia: El Salvador 1970–1992
Todos los septiembres desde 1821 hasta la fecha de hoy, se intenta evocar en nosotros
sentimientos de amor patrio y civismo. Pasamos por nuestras escuelas escuchando y repitiendo la misma versión acerca de nuestra independencia de España. Ni siquiera es necesario su estudio, reflexión o mayor discusión. Los desfiles son la prioridad. Es ya otra común celebración como cualquier otra celebración cultural, o religiosa. Un olvido académico completo de los estragos sociales, culturales que significó la colonización para nuestros pueblos.
Pero también puede decirse que septiembre es una oportunidad para reflexionar sobre toda nuestra historia, tan llena de batallas, de luchas, de sacrificios, de rupturas, de luchas que nos han dignificado y nos han dado cierta identidad cultural como pueblo resiliente, rebelde, siempre en busca de libertad, de justicia, de democracia, de soberanía, de paz y de independencia.
Para hablar de gráficas de resistencia es necesario contextualizar su aparición, su desarrollo, su vigencia. Aquí estamos tratando de hacer un esfuerzo por reconocer no solo esa tradicional fiesta patria, pero también otras fechas importantes en nuestra historia reciente. Me refiero tanto como a las insurrecciones indígenas de 1833, o la insurrección de 1932,—hasta una de las más recientes rupturas históricas que vivió nuestro país: la guerra civil como es llamada por muchos historiadores, que inició y se desarrolló abiertamente en el año 1980. (Sus antecedentes fueron los continuos fraudes electorales ejecutados por sucesivas dictaduras militares y la represión política contra las organizaciones sociales y cualquiera que reclamara un básico derecho humano: salud, vivienda, educación, trabajo digno).
Esta guerra terminó con un acuerdo de paz entre la dictadura civil militar y la insurgencia popular, fueron acuerdos auspiciados por las Naciones Unidas y ratificados por dos continuas asambleas legislativas de nuestro país en enero de 1992. Mas de 80,000 muertes fue el costo que nuestra sociedad pagó por esos acuerdos de paz. –Asi se cerró un período de conflicto que duró más de 20 años. Ese acuerdo abrió paso a la democratización de nuestra actual sociedad.
La otra reciente ruptura histórica es la que vivimos actualmente: Esta ruptura inicia con la llegada al poder de nuestro actual gobernante. La persecución política y la represión se vuelve a reestablecer como forma de eliminar enemigos, y reprimir protestas. Se hacen cambios a nuestra constitución política de forma autoritaria, sin mayor debate, y sin ningún consenso nacional. La corrupción administrativa ha adquirido nuevas formas y se ha vuelto práctica normal. Se establece como práctica fiscal la ausencia de transparencia en el uso de los fondos del estado. El país se ha endeudado como nunca en su historia, La deuda pública ya alcanzó en junio pasado a casi $35,000 millones. el 28% del PIB (Producto Interno Bruto) se usa para pagar esa deuda. Nuestro país ha sido descaradamente ofrecido a los Estados Unidos para la construcción de cárceles, y para alojo de prisioneros en lo que puede caracterizarse como una pérdida de dignidad nacional y soberanía.
Todo lo anterior es un conjuro de condiciones que empieza a acumularse y se refleja en el agravamiento de las condiciones de vida de los más necesitados. Esta más reciente ruptura histórica también merece ser objeto de reflexión de todos y todos los salvadoreños. Es el pasado reciente el que se está repitiendo con nuevas formas y mañas.
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Yo quisiera hacer una corta reseña de la lucha que se desarrolló en los años 80 y 90: En aquél entonces nos enfrentábamos, – primero a una dictadura militar, – que se convirtió después en militar/civil. Estas dictaduras fueron apoyadas militar, política y económicamente por los Estados Unidos.
En el contexto de ese enfrentamiento se desarrolló un elemento importante, –la lucha no solo era en el terreno militar, cubrió muchos frentes y niveles de nuestra sociedad. Uno de esos frentes fue la información y propaganda, un componente de eso fue lo que se identificó como “guerra psicológica”, parte de la guerra de contrainsurgencia, esta buscaba afectar la moral, la percepción y sobre todo la conducta de los insurrectos y sus simpatizantes, y se realizaba a través de todos los medios disponibles: prensa, televisión y radio principalmente, es de notar aquí que la mayoría de ellos eran propiedad de familias oligárquicas.
Como contraparte la insurgencia salvadoreña también hizo uso de cuanto medio fue posible para comunicar, denunciar, educar, organizar, resistir y avanzar. La disputa por los corazones y las mentes de todos los sectores de nuestra sociedad fue hecha por la insurgencia a través de razonamientos y propuestas amplificadas por medios de comunicación construidos durante la lucha misma, todo eso fue acompañado de movimientos culturales y artísticos que crearon sus propios espacios.
Todas las organizaciones que conformaron la alianza que dirigió esa insurgencia, el FMLN construyeron sus propios medios de comunicación. Todos hicieron periódicos revistas, material impreso educativo y organizativo. La comunicación visual era considerada parte fundamental de ese esfuerzo. Una de esas organizaciones fue el ERP –quienes crearon una estructura especializada para ello –le llamaron COMIN: Comando Internacional de Información, con una dirección descentralizada tenía presencia en Mexico, Nicaragua, El Salvador y Estados Unidos. muchos internacionalistas europeos y latinoamericanos colaboraron con ella.
Radio Venceremos fue su instrumento comunicativo radial, pero también hicieron Televisión, Cine, Revistas, Periódicos, Libros, incursionaron en otras ramas artísticas como el Teatro, la Música y la producción de Afiches. Dentro de esa estructura un pequeño colectivo bajo la dirección de Rafael Lemus (Lito), Chente (campesino de Morazán) y Roland (Internacionalista francés) explotó en creatividad en la producción de afiches. Buena parte de los afiches que están colgados en las paredes de esta galería fueron hechos por ellos, unos son originales y otros son reproducciones. La serigrafia fue su técnica favorita, sus afiches están cargados de imágenes fotográficas en alto contraste donde predomina la figura humana y el texto necesario para entregar el mensaje.
El otro medio que utilizaron fue la impresión a offset, sobre todo los producidos en Mexico en donde tenían mayor acceso al equipo y los materiales. Observando esos afiches uno descubre no solo las formas, sino la estampa gráfica de las características de esa guerra: combatientes armados; mujeres, hombres, jóvenes, llamados a la insurrección, denuncias de capturas, denuncias de violaciones de convenciones internacionales, denuncias de violaciones a los derechos humanos y civiles.
Todo eso fue y es gráfica de resistencia. Observen un pequeño poster del tamaño doble carta, tinta negra y roja con la figura de un campesino alzando una cuma, está hecho con técnica de esténcil cortado a mano en donde la tinta es depositada con un trapo hecho nudo, le llamaban “chuponeado”. Una técnica en la que cualquier superficie puede ser utilizada como lienzo para reproducir la imagen.
Eso ni se enseña, ni se aprende en aulas, sino en la lucha, en la calle.
Es un afiche que reclama derechos laborales, en el contexto de la celebración del primero de mayo, día de los trabajadores, es una clara imagen de rebeldía y resistencia. Algunos de esos afiches rescatan imágenes hechas en el siglo pasado, como es el caso donde aparece una mujer con un niño o niña en sus brazos, en color negro, en una acción que muestra protección y que grita ¡resistencia!. Esa imagen es un grabado en linóleo de una artista mexicana que se llama Andrea Gómez. –lo hizo en 1957. Un taller en San Francisco de nombre “La Raza Graphics” uso la imagen, son sus autores, el taller dejo de existir en 1995. Es de notar también que casi la misma imagen se repite de la misma forma a color y con técnica serigráfica en un afiche sin texto donde una niña se funde en un abrazo con una mujer combatiente. Las dos imágenes le hablan al que las observa invitándonos a conversar con ellas.
El poster que exige la libertad de los presos políticos hecho por las Ligas Populares 28 de febrero, –la primera vez que lo vi fue en las paredes del mercado Modelo en San Salvador–. —Ese poster había sido pegado por todo el centro de San Salvador. La gente preguntaba por los nombres de quienes estaban en las fotos.
Las gráficas de resistencia tienen objetivos específicos, y muchas no se hacen con pretensiones artísticas o estéticas, ni para decorar salas, por lo general siempre son las que acompañan las luchas de los trabajadores. Pero hay otras que nos insinúan las búsquedas de identidad cultural, todas cobijadas por un mismo espíritu de rebeldía.
Es de hacer notar que muchos más artistas participaron en la creación de ellas usando otros medios: oleos, acrílicos, dibujos a lápiz, murales, estampados en madera, en semillas, en tela, es siempre nuestro pueblo artesano haciendo uso de la imaginación para sobrevivir, resistir.
—Hoy en día la lucha por los corazones y las mentes de los pueblos ha cobrado impensables manifestaciones comunicativas… Son otras las características que han adquirido y tienen hoy tantas manifestaciones comunicativas y artísticas…–lo que antes fue “guerra psicológico” hoy se le llama “guerra mediática” y sin extenderme tanto en eso solo quisiera pintar con brocha grande y general lo que algunos consideramos es: La era del desarrollo de las tecnologías digitales volvió casi obsoleto el papel y la tinta, las imágenes hoy principalmente se reproducen a través de pequeñas pantallas con una masificación adictiva en su uso y alcanza a todos los sectores de la sociedad a una velocidad increíble. El resultado es paradójico: es una guerra mediática sin fronteras, sin límites y cualquiera puede desarrollarla desde cualquier parte del mundo; toda imagen transmitida disputa la atención, la memoria, las emociones, con el objetivo final de inducir una conducta colectiva.
Mientras más insultos, mentiras, amenazas son fabricados y diseminados por especializados centros conductores de esa guerra; más se ha profundizado la lucha por el despojo de los recursos naturales, de los derechos sociales, de todo Latinoamérica.
El imperio estadounidense no descansa, ni duerme, ni vacila en usar todo su poderío económico, militar, y político para garantizar su propia existencia; mientras tanto nuestros pueblos continúan sumidos en la pobreza, la desesperación y la subordinación. Mucha gente gracias a esa “manipulación digital” “democratizada” ya empiezan a perder la capacidad de distinguir entre la realidad y lo artificial, de distinguir entre aquellos que se nos presentan como referentes de valores democráticos humanistas, superiores y los que resistimos sus imposiciones. Resistir hoy tiene un significado mucho más complejo, pues ya no se trata de resistir la agresión militar, visible, violenta, como lo fue la conquista y la colonización, hoy es resistir políticas de neo–colonialismo, resistir la mentira, los bloqueos económicos, las amenazas intervencionistas, la fabricación de narrativas que abonan los caminos para más despojo, más conflictos, más guerras, más reducción de nuestros derechos a la vida digna, justa.
En las luchas de resistencia del pasado están las semillas de las nuevas formas de lucha, de información, de educación, de organización, de resistencia. Incorporar todo lo positivo que nos muestran estas gráficas en las paredes digitales es para los creadores de gráficas un reto: el trabajo, creatividad, pasión, humildad, resiliencia, colectivismo, solidaridad, unión, es eso lo que nos permitirá salvar la diversidad de colores, matices, sombras, líneas, letras, figuras, texturas, que siempre han conformado nuestros pueblos.
Nos corresponde a todos asumir con responsabilidad esos retos. Desde 1970 hasta 1992 un grupo de audaces artistas en nuestro país incorporados en ese colectivo de comunicaciones llamado COMIN nos mostró el camino: –es posible, –es efectivo. Mas de 500 afiches, creaciones gráficas fueron su humilde aporte a la lucha de resistencia. Nos demostraron que el arte popular de resistencia es eso, nace del pueblo, es el pueblo su inspiración, se nutre de el y finalmente es para todos.
Algún día existirán en nuestro país profesionales bibliotecas públicas donde puedan archivarse sin ningún temor a su destrucción miles de documentos testimonios de nuestra historia de resistencia.
18st Casa de Cultura Chicago, Il. /Sept 2026
